CAPÍTULO VI

DECIDIR

Elegir con fundamento

¿Qué diferencia una decisión profesional de una reacción impulsiva?


Introducción

Comprender una situación no constituye todavía una intervención.

Llega un momento en que toda comprensión debe transformarse en una elección.

Toda intervención comienza cuando alguien decide.

Qué hacer.

Qué no hacer.

Cuándo intervenir.

Cuándo esperar.

Cómo intervenir.

Con quién.

Hasta dónde.

La calidad de esas decisiones determinará, en gran medida, la calidad de la intervención.


Decidir no es reaccionar

Las urgencias empujan.

Las emociones presionan.

Las instituciones demandan respuestas rápidas.

Sin embargo, responder rápidamente no siempre significa decidir correctamente.

La decisión metodológica requiere detenerse el tiempo suficiente para elegir con fundamento.


El momento de elegir

Después de observar.

Después de comprender.

La pregunta deja de ser:

¿Qué está ocurriendo?

Y comienza otra:

¿Cuál es la intervención más responsable en esta situación?


Elegir implica renunciar

Toda decisión supone dejar otras posibilidades.

No existe una intervención perfecta.

Existen intervenciones más responsables.

Más oportunas.

Más prudentes.

Más consistentes.

Decidir implica asumir esa responsabilidad.


El criterio metodológico

La Metodología Consultor Social propone que toda decisión sea evaluada preguntándose:

  • ¿Favorece la comprensión?
  • ¿Respeta la singularidad?
  • ¿Reduce daños?
  • ¿Fortalece recursos?
  • ¿Genera nuevas posibilidades?
  • ¿Respeta la dignidad de las personas?

Cuando estas preguntas orientan la elección, la decisión adquiere fundamento metodológico.


El riesgo de decidir demasiado tarde

Existe un riesgo evidente:

decidir apresuradamente.

Pero también existe otro:

no decidir nunca.

Comprender indefinidamente también puede transformarse en una forma de evitar la responsabilidad.

La metodología propone un equilibrio.

Ni precipitación.

Ni parálisis.


Decidir en la práctica profesional

Cada entrevista.

Cada informe.

Cada derivación.

Cada visita domiciliaria.

Cada reunión institucional.

Cada devolución.

Cada silencio.

Cada palabra.

Constituye una decisión profesional.

La práctica cotidiana está formada por cientos de pequeñas decisiones.


La decisión transforma la intervención

Una buena decisión modifica el rumbo de una situación.

No porque garantice resultados.

Sino porque organiza la acción.

Permite priorizar.

Ordenar recursos.

Definir objetivos.

Construir estrategias.


Síntesis

Decidir constituye la tercera dimensión del recorrido metodológico.

No reemplaza la observación.

No reemplaza la comprensión.

Las integra.

Y las convierte en acción responsable.


Una pregunta para el lector

¿Qué decisiones importantes de mi práctica suelo tomar por costumbre, sin detenerme a preguntarme si siguen siendo las más adecuadas?


Continuidad del recorrido

En el próximo capítulo comenzaremos la cuarta dimensión del recorrido metodológico:

Actuar.

Porque toda decisión encuentra su verdadero sentido cuando se transforma en una intervención concreta.